Una maestría en administración en escuelas privadas cuesta alrededor de 400 mil pesos, sin embargo los egresados pueden recuperar la inversión al cotizarse mejor en el ámbito laboral
Luis Miguel Paredes
Fotos José Manuel
Para algunos profesionistas no hay duda: vale la pena invertir en posgrados en administración con el fin de adquirir herramientas especializadas, obteniendo mejores salarios a corto y a mediano plazo.
Claudia Maldonado Trujillo, directora de la Maestría en Administración y Políticas Públicas del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), menciona que es importante emplear tiempo, dinero y esfuerzo en educación de calidad, “especialmente en México, donde el mercado laboral está demandando capacidades más sofisticadas para ingresar exitosamente tanto a la administración pública como a la privada”.
La oferta que existe en diversas instituciones del país es numerosa. Algunos planes de estudios están adaptados para quienes no pueden invertir muchas horas a la semana porque ya trabajan. Otros programas sí requieren de toda la atención del “licenciado” o “ingeniero” para convertirse en maestro.
HABILIDADES POTENCIALIZADAS
Orla Branigan, directora de Mercadotecnia y Desarrollo de la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas del Tec de Monterrey (ITESM), Campus Santa Fe, dice que los estudiantes que quieren hacer alguna maestría en administración en esta universidad ocupan puestos directivos o gerenciales, y tienen entre 27 y 32 años.
“Lo que estamos buscando no es sólo el conocimiento que se puede aprender de los profesores, sino de las experiencias que puedan aportar los alumnos en la clase”, dice.
Por otra parte, el coordinador de la Maestría en Administración de la Universidad Iberoamericana (UIA), Roberto Sánchez de la Vara, asegura que los aspirantes de este posgrado enfocado al desarrollo de habilidades gerenciales tienen que comprobar tres años de experiencia para poder ser considerados como candidatos.
Con un enfoque totalmente distinto está el CIDE. Este centro de investigación y educación superior especializado en ciencias sociales ofrece la maestría de tiempo completo en Administración y Políticas Públicas, por lo que los estudiantes no pueden trabajar por “el horario tan absorbente y los estándares académicos muy altos”.
El objetivo de esta institución pública también es muy diferente: desarrollar profesionales, principalmente en el análisis, diseño e implementación de políticas públicas, las cuales son entendidas como una organización del Estado para generar cambios o revertir problemas que afectan a la sociedad.
El perfil de los estudiantes varía con respecto a las especializaciones de las instituciones privadas mencionadas anteriormente: “El promedio de edad en la maestría es de 25 años; más de la mitad (como 10) son estudiantes que vienen directo de la licenciatura; un 30% (como 6) son estudiantes que tienen de uno a cuatro años de experiencia laboral”, asegura Maldonado Trujillo.
BENEFICIOS MONETARIOS
El camino que han recorrido algunos egresados de maestrías en administración les dice que sí influye el hecho de invertir en programas de especialización para obtener mejores expectativas laborales, si no de forma inmediata, sí en un tiempo mediano.
Gisela Morales González, de 31 años, obtuvo la Licenciatura en Economía por parte de la Universidad Veracruzana, después trabajó tres años en el gobierno estatal, pero siempre tuvo la motivación de estudiar la Maestría en Administración y Políticas Públicas.
Tenía 26 años cuando empezó su especialización; dos años después, tiempo que dura el posgrado, entró a trabajar a la Comisión Nacional de Bioética de la Secretaría de Salud, donde actualmente percibe un sueldo de poco más de 25 mil pesos.
Aunque dentro de poco abandonará este empleo por la oferta que le hicieron en Correos de México, en el área de planeación estratégica, donde su salario aumentará al 100%, está convencida de que las herramientas obtenidas en teoría de la organización y análisis de políticas públicas le han abierto un mejor panorama laboral.
“Mi vida es antes y después del CIDE”, asegura Morales González.
Francisco García Higuera, quien cuenta con la Ingeniería en Cibernética y Sistemas Computacionales en la Universidad La Salle, también se ha visto beneficiado por su especialización en la UIA.
Fue en el 2002, a la edad de 32 años, cuando inició el proceso, sin embargo, tuvo que esperar un año y medio para que la empresa en la que actualmente labora –reconocida a nivel internacional por la venta y fabricación de equipo de computo– le autorizara el financiamiento de sus estudios de posgrado al 100%.
En ese año ya tenía cinco años trabajando como representante de ventas; sin embargo, con el proceso de reestructuración que está viviendo la transnacional, fue postulado como candidato al puesto gerencial de especialista de producto, el cual desempeña desde hace un año y medio con un salario de 42 mil pesos, 25% más de los que ganaba anteriormente.
Francisco García piensa que la Maestría en Administración es un beneficio tanto para él, con la mejora de ingresos, como para la empresa por los conocimientos obtenidos.
VISIONES TRANSFORMADORAS
Las herramientas que brindan los posgrados son diversas. Orla Branigan, del ITESM, dice que la Maestría en Administración aporta a los alumnos un pensamiento crítico para ver problemas en planeación, estrategia, desarrollo y crecimiento de las empresas.
Asimismo, se les da a los profesionistas elementos de manejo de grupos y toma de decisiones porque en muchas empresas la problemática es la falta de liderazgo, asegura.
En la UIA la utilidad de tomar la especialización radica, básicamente, en la creación de empleos productivos para que los trabajadores del país no lo abandonen por falta de oportunidades laborales.
El coordinador de la maestría, Roberto Sánchez de la Vara, enfatiza que una vez que se agote la discusión en torno a la reforma energética, los administradores jugarán un papel importante para revertir el rezago que existe en el sector de 120 mil millones de dólares.
“A través de una eficiente administración pública y privada se podrán transformar los recursos naturales que tenemos en el subsuelo por recursos de capital, con ello se desarrollará la economía y habrá un beneficio para todos los habitantes”, señala.
La especialización que adquieren en el segundo año en el posgrado del CIDE define en gran medida el trabajo que realizarán los egresados.
Algunas de las áreas son en políticas educativas, de transparencia, de regulación y de telecomunicaciones, aunque existe cada vez más la demanda de personal en las oficinas de relaciones intergubernamentales de la iniciativa privada, donde se monitorean leyes y decisiones políticas que afectan al sector empresarial, dice Maldonado Trujillo.
ESPECIALIZACIÓN A TODA COSTA
El costo de las maestría en administración en las instituciones privadas es de aproximadamente 400 mil pesos por los dos años que dura el programa.
Mientras que en el CIDE, al contar con el nivel de Competencia Internacional por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), no se tiene que pagar nada por la educación especializada de los alumnos.
Como sucede en la mayoría de los ejemplos educativos, la demanda es mayor que la oferta. En el CIDE sólo logran entrar cada año, después de un proceso rigurosos de selección, alrededor de 20 estudiantes de más de 170 candidatos, esto es sólo 11.76%.
En la UIA recibieron este semestre 122 solicitudes, de las cuales sólo 40 tuvieron un resultado favorable (32%).
En el Tecnológico de Monterrey, cada tres meses, aplican su solicitud 100 aspirantes, aunque sólo 30 tienen la oportunidad de cursar la maestría.
Los directivos de las distintas maestrías en administración coinciden en que la mejor inversión es la especialización en diversos posgrados, porque de esta manera no sólo se asegura el futuro de los profesionistas, sino también el del país.
Lo más importante, destacan, es que como en cualquier proyecto de estudios, se tengan claros los objetivos que se quieren lograr y se le dedique el tiempo y esfuerzo necesarios.